LA TRINIDAD: EL ROSTRO DE DIOS-AMOR

Llegados a este punto, en esta fiesta de la Trinidad no vamos a explicar más, sino que nos detenemos para contemplar a Dios como Amor, porque es su esencia: es ese Amor que recibimos. Además somos su imagen y podemos amar. Ese Amor que es Dios que compartimos desinteresadamente. Es el Amor de Dios que nos lleva a ser personas sencillas y amables, diríamos casi divinas, porque somos la expresión del Amor de Dios.